CONTADOR DE VISITAS

Contador de Visitas

sábado, 16 de febrero de 2013

Qué hacer con las ratas?

Después la Segunda Guerra Mundial, un joven
piloto decidió hacer una peligrosa y larga travesía,
utilizando un pequeño avión monomotor.

El reto era grande y requería de mucha energía
y concentración.

Avanzado en su viaje, sus instrumentos comenzaron
a comportarse en forma extraña y, al investigar, se
dio cuenta que llevaba una rata en el avión, que estaba
royendo los cables.

Esto causaba que los instrumentos dieran lecturas
incorrectas, lo cual probablemente tendría como
consecuencia que el piloto tomara decisiones equivocadas,
que, en su posición, serían fatales.

En ese instante recordó algo que le había enseñado
su instructor:

- Cuando encuentres ratas en tu vuelo, en vez de gastar
tu energía y ponerte en peligro peleando con ellas,
¡elévate! Elévate lo que más que puedas, las ratas no
resisten la altura.

Algunas veces tenemos pensamientos y
emociones que son como esas ratas.

Las ratas en la muchas ocasiones sólo son los fantasmas
creados por nuestros miedos.

Sólo toma distancia del suelo.

Tu pasión es la gasolina de tus sueños, úsala para mirar
hacia lo que quieres y no te distraigas mirando hacia lo
que no quieres.

Recuerda que puedes dirigir tus controles hacia un
universo entero de posibilidades.

En vez de estar ocupado y preocupado con una rata,
siéntete orgulloso de no dejarte sacar de tu rumbo.

Piensa que cuando llegues, no querrás recordar que te
gastaste la mitad de tu viaje demostrándole a las ratas
quién era el piloto.

Recordarás, una vez más, como supiste dejar atrás
los obstáculos.

Vuela alto, tan alto como tus sueños, y cuando sientas
los vientos y los peligros, no mires para abajo, siempre
mira hacia arriba, porque ese es el sitio al que perteneces.

lunes, 15 de octubre de 2012

Hay regalos que no te conviene recibir

Era un profesor comprometido y estricto, conocido también por sus alumnos como un hombre justo y comprensivo.
Al terminar la clase, ese día de verano, mientras el maestro organizaba unos documentos encima de su escritorio, se le acercó uno de sus alumnos y en forma desafiante le dijo:

- Profesor, lo que me alegra de haber terminado la clase es que no tendré que escuchar más sus tonterías y podré descansar de verle esa cara aburridora.

El alumno estaba erguido, con semblante arrogante, en espera de que el maestro reaccionara ofendido y escontrolado.

El profesor miró al alumno por un instante y en forma muy tranquila le preguntó:

- ¿Cuándo alguien te ofrece algo que no quieres, lo recibes?

El alumno quedó desconcertado por la calidez de la sorpresiva pregunta.

- Por supuesto que no. -contestó de nuevo en tono despectivo el muchacho.

- Bueno, -prosiguió el profesor-, cuando alguien intenta ofenderme o me dice algo desagradable, me está ofreciendo algo, en este caso una emoción de rabia y rencor, que puedo decidir no aceptar.

- No entiendo a qué se refiere. -dijo el alumno confundido.

- Muy sencillo, -replicó el profesor-, tú me estás ofreciendo rabia y desprecio y si yo me siento ofendido o me pongo furioso, estaré aceptando tu regalo, y yo, mi amigo, en verdad, prefiero obsequiarme mi propia serenidad.

- Muchacho, -concluyó el profesor en tono gentil-, tu rabia pasará, pero no trates de dejarla conmigo, porque no me interesa, yo no puedo controlar lo que tú llevas en tu corazón pero de mí depende lo que yo cargo en el mío.

                                                          - - - O - - -

Cada día, en todo momento, tú puedes escoger qué emociones o sentimientos quieres poner en tu corazón y lo que elijas lo tendrás hasta que lo decidas cambiarlo. Es tan grande la libertad que nos da la vida que hasta tenemos la opción de amargarnos o ser felices.

¿Qué escogiste tú?

miércoles, 26 de septiembre de 2012

COMO RECONOCER SU VERDADERO POTENCIAL

Creo que una de las razones por las cuales nunca alcanzamos nuestro verdadero potencial es por la manera en que nos vemos nosotros mismos.


Algunos lo llaman baja autoestima o falta de confianza en uno mismo. Yo creo que simplemente no nos atrevemos a creer en la grandeza que Dios ha puesto en nosotros.

A la mayoría de las personas les cuesta pensar que son capaces de lograr más. Sin embargo, no les es tan difícil aceptar que solo son capaces de hacer menos.

Muchas veces éste sentimiento se confunde con humildad, un rasgo de carácter que se nombra como virtud en la Biblia.

Sin embargo, es interesante que la palabra "auotestima" o "confianza en uno mismo" no se nombra en la Biblia. ¿Será porque estamos buscando nuestra estima en el lugar equivocado?

Cuando no nos podemos imaginar que somos capaces de perseguir aquellos sueños que Dios puso en nuestro corazón, es porque nos enfocamos en nuestras limitaciones. Nos juzgamos de acuerdo a nuestra percepción de nosotros mismos y la de otros.

Cuando nuestra percepción de nosotros mismos es muy baja, lo llamamos falta de autoestima.

En cambio, la humildad está basada en obediencia a Dios y confía plenamente en Él, Su poder y Su provisión.

No tiene nada que ver con no creerse capaz de alcanzar grandes logros. Tiene mucho que ver con creer en un gran Dios.

David fue muy humilde cuando mató a Goliat, a pesar de que su acto heroico se podría interpretar como un intento de auto exaltación. Sin embargo, su verdadera motivación fue la de glorificar a Dios.

De la misma manera, cuando dejamos de enfocarnos en nuestras debilidades y comenzamos a ver nuestros talentos y habilidades únicos como una herramienta que Dios nos ha dado para cumplir con un propósito que es más grande que nosotros, las cosas cambian.

No tendremos miedo de enfrentar a los gigantes, porque ya no se trata de nosotros. Es entonces que nuestro verdadero potencial va a comenzar a florecer y podremos alcanzar aquellas cosas que aparentemente son imposibles de lograr.
Bettina Langerfeldt





martes, 28 de agosto de 2012

Valentía

 

Valor: Valentía

Una historia para pensar

Fernando es un niño es un niño al que los demás niños le dicen que es “gallina”, porque no se atreve a hacer ciertas cosas que hacen los demás; le da susto subirse a los árboles, no dice palabrotas y, cuando alguien lo molesta o lo agrede, él prefiere no responder. A veces, cuando alguien le dice algo que le molesta, en vez de responderle, él llora en silencio. Sin embargo, es muy cercano a los animales.
Un día Eduardo, otro niño, un año mayor que él, y de los que más lo molesta, se encontró una mariposa grande en su pupitre y, del susto, pegó un grito: “¡Quítenme ésta porquería!”. Se puso muy nervioso y quiso aplastar la mariposa con uno de sus libros, Fernando, antes de que hiciera eso, cogió la mariposa con sus manos y la sacó por la ventana.

Preguntas de Reflexión:
1.    ¿Cuál de los niños te parece más valiente? ¿Por qué?
2.    ¿Por qué, cuando  consideramos que alguien es cobarde le decimos “gallina”?
¿A que crees que se deba eso?
3.- ¿Conoces a un persona que te parezca muy valiente?, ¿Cómo es esa persona?,
      ¿Qué es lo que más admiras de ella?



jueves, 2 de agosto de 2012

La Oportunidad

¿Cuál es su nombre? Pregunta un visitante,

   en una tienda  en la que se exhibía,

   Entre muchos otros, a un Dios cuyo rostro,

   Estaba oculto entre sus cabellos y tenía alas en los pies

    - La ocasión - Respondió el escultor.

   "¿Por qué tiene el rostro oculto?".- Pregunto de nuevo el visitante

    "Porque raramente es vista por los hombres cuando

    ésta a ellos se acerca." - Contesto el escultor

     ¿Y por qué tiene alas en los pies?"- Indago con interés

    el visitante -

   "Porque llega rápidamente  y

   se va mucho más rápido aún y una

   vez que se ha ido, es imposible atraparla"

   - dijo con énfasis el escultor -

   -La oportunidad no tiene cabellos sino en la frente-

   Dice un autor latino; por detrás es calva.

   - Si tu la atrapas por Delante, podrás retenerla,

   pero si la dejas escapar,

   Ni el mismo Júpiter no podría atraparla-

A ti quién te condena?

 Dos hombres fueron condenados. La sentencia consistía

  en que en un día determinado, en veinte años, serían

  torturados lentamente hasta la muerte.

   Al escuchar la sentencia, el más joven se retorció de

  la pena y del dolor, y a partir de ese día, cayó en una

  profunda depresión.

  "¿Para qué vivir?" se preguntaba, "si de todas maneras

  van a arrebatarme la vida, y de una manera inconcebiblemente

  terrible?"

  Desde ese día nunca fue el mismo. Cuando alguno de sus

  cercanos, compadecido por su estado, le ofrecía apoyo para

  tratar de alegrarlo, respondía rencorosamente diciendo:

   - Claro, como tú no tienes que cargar mis penas, todo te

  parece fácil.

   En otras ocasiones también replicaba:

   - Tú no sabes lo que sufro, no es posible que me

  entiendas...

   Y, a veces, alegaba en voz alta:

   - ¿Para qué me esfuerzo? Si de todas formas...

   Y así, poco a poco, el hombre se fue encerrando en su

  amarga soledad y murió mucho antes de que se cumpliera

  el plazo de los veinte años.

 El otro hombre, al escuchar la sentencia, se asustó y se

  impresionó, sin embargo a los pocos días resolvió que,

  como sus días estaban contados, los disfrutaría.

  Con frecuencia afirmaba:

  - No voy a anticipar el dolor y el miedo empezando a

  sufrir desde ahora.

  Otras veces decía:
 
 - Voy a agradecer con intensidad cada día que me quede.

  Y, en vez de alejarse de los demás, decidió acercarse

  y disfrutar a los suyos, para sembrar en ellos lo mejor

  de sí.

Cuando alguien le mencionaba su condena, respondía

  en broma:

  - Ellos me condenaron, yo no me voy a condenar sufriendo

  anticipadamente y, por ahora, estoy vivo.

  Fue así que, paulatinamente, se convirtió en un hombre

  sabio y sencillo, conocido por su alegría y su espíritu

  de servicio.

  Tanto, que mucho antes de los veinte años, le fue perdonada

  su condena.

Actúa en lo que de ti dependa

Éstas son las palabras de un maestro anciano:
  "Cuando era joven, me dolía el corazón por la
  violencia e injusticia de este mundo. Quería con
  toda mi alma darle un sentido profundo a mi existencia.
  Quería que, al morir, mi vida hubiera servido para
  marcar una diferencia en este mundo, aunque tuviera
  que pagar un precio muy alto para hacerlo.
 Por eso mi oración era:
'Señor, dame la fuerza y la sabiduría para que mi
  vida contribuya a mejorar la adversa situación de
  este mundo.'
 Después, siendo un hombre ya maduro, me di cuenta
  que no había podido cambiar nada, que el mundo continuaba
  igual o peor. Estaba frustrado porque me sentía impotente,
  entonces modifiqué mi oración de la siguiente manera:
 'Señor, ya que no pude cambiar el mundo, dame la fuerza
  y la sabiduría para ayudar a cambiar a mi familia y a
  mis cercanos.'
 Ahora que soy un anciano, me doy cuenta de lo ingenuo
  y arrogante que fui al tratar de cambiar a los demás. En
  mi infancia me enseñaron que todos mis problemas eran
  culpa de otros, que mi felicidad y mi progreso no dependían
  de mí. Cuan equivocados estaban.
 Como derroché mi vida fijándome en los errores de
  los que me rodean, culpando a los otros de mis problemas,
  en vez de enfocarme en reconocer y corregir mis propios
  errores, mi oración ahora es:
  'Señor, dame la fuerza y la sabiduría para aprender a
  ver y a reconocer mis errores, para utilizar mi fuerza
  y mi poder personal, para ser cada día alguien que
  sabe crecer y elegir la acción constructiva en vez de
  la queja."