Era un profesor comprometido y estricto, conocido también por sus alumnos como un hombre justo y comprensivo.
Al terminar la clase, ese día de verano, mientras el maestro organizaba unos documentos encima de su escritorio, se le acercó uno de sus alumnos y en forma desafiante le dijo:
- Profesor, lo que me alegra de haber terminado la clase es que no tendré que escuchar más sus tonterías y podré descansar de verle esa cara aburridora.
El alumno estaba erguido, con semblante arrogante, en espera de que el maestro reaccionara ofendido y escontrolado.
El profesor miró al alumno por un instante y en forma muy tranquila le preguntó:
- ¿Cuándo alguien te ofrece algo que no quieres, lo recibes?
El alumno quedó desconcertado por la calidez de la sorpresiva pregunta.
- Por supuesto que no. -contestó de nuevo en tono despectivo el muchacho.
- Bueno, -prosiguió el profesor-, cuando alguien intenta ofenderme o me dice algo desagradable, me está ofreciendo algo, en este caso una emoción de rabia y rencor, que puedo decidir no aceptar.
- No entiendo a qué se refiere. -dijo el alumno confundido.
- Muy sencillo, -replicó el profesor-, tú me estás ofreciendo rabia y desprecio y si yo me siento ofendido o me pongo furioso, estaré aceptando tu regalo, y yo, mi amigo, en verdad, prefiero obsequiarme mi propia serenidad.
- Muchacho, -concluyó el profesor en tono gentil-, tu rabia pasará, pero no trates de dejarla conmigo, porque no me interesa, yo no puedo controlar lo que tú llevas en tu corazón pero de mí depende lo que yo cargo en el mío.
- - - O - - -
Cada día, en todo momento, tú puedes escoger qué emociones o sentimientos quieres poner en tu corazón y lo que elijas lo tendrás hasta que lo decidas cambiarlo. Es tan grande la libertad que nos da la vida que hasta tenemos la opción de amargarnos o ser felices.
¿Qué escogiste tú?
lunes, 15 de octubre de 2012
miércoles, 26 de septiembre de 2012
COMO RECONOCER SU VERDADERO POTENCIAL
Creo que una de las razones por las cuales nunca alcanzamos nuestro verdadero potencial es por la manera en que nos vemos nosotros mismos.
Algunos lo llaman baja autoestima o falta de confianza en uno mismo. Yo creo que simplemente no nos atrevemos a creer en la grandeza que Dios ha puesto en nosotros.
A la mayoría de las personas les cuesta pensar que son capaces de lograr más. Sin embargo, no les es tan difícil aceptar que solo son capaces de hacer menos.
Muchas veces éste sentimiento se confunde con humildad, un rasgo de carácter que se nombra como virtud en la Biblia.
Sin embargo, es interesante que la palabra "auotestima" o "confianza en uno mismo" no se nombra en la Biblia. ¿Será porque estamos buscando nuestra estima en el lugar equivocado?
Cuando no nos podemos imaginar que somos capaces de perseguir aquellos sueños que Dios puso en nuestro corazón, es porque nos enfocamos en nuestras limitaciones. Nos juzgamos de acuerdo a nuestra percepción de nosotros mismos y la de otros.
Cuando nuestra percepción de nosotros mismos es muy baja, lo llamamos falta de autoestima.
En cambio, la humildad está basada en obediencia a Dios y confía plenamente en Él, Su poder y Su provisión.
No tiene nada que ver con no creerse capaz de alcanzar grandes logros. Tiene mucho que ver con creer en un gran Dios.
David fue muy humilde cuando mató a Goliat, a pesar de que su acto heroico se podría interpretar como un intento de auto exaltación. Sin embargo, su verdadera motivación fue la de glorificar a Dios.
De la misma manera, cuando dejamos de enfocarnos en nuestras debilidades y comenzamos a ver nuestros talentos y habilidades únicos como una herramienta que Dios nos ha dado para cumplir con un propósito que es más grande que nosotros, las cosas cambian.
No tendremos miedo de enfrentar a los gigantes, porque ya no se trata de nosotros. Es entonces que nuestro verdadero potencial va a comenzar a florecer y podremos alcanzar aquellas cosas que aparentemente son imposibles de lograr.
Bettina Langerfeldt
Algunos lo llaman baja autoestima o falta de confianza en uno mismo. Yo creo que simplemente no nos atrevemos a creer en la grandeza que Dios ha puesto en nosotros.
A la mayoría de las personas les cuesta pensar que son capaces de lograr más. Sin embargo, no les es tan difícil aceptar que solo son capaces de hacer menos.
Muchas veces éste sentimiento se confunde con humildad, un rasgo de carácter que se nombra como virtud en la Biblia.
Sin embargo, es interesante que la palabra "auotestima" o "confianza en uno mismo" no se nombra en la Biblia. ¿Será porque estamos buscando nuestra estima en el lugar equivocado?
Cuando no nos podemos imaginar que somos capaces de perseguir aquellos sueños que Dios puso en nuestro corazón, es porque nos enfocamos en nuestras limitaciones. Nos juzgamos de acuerdo a nuestra percepción de nosotros mismos y la de otros.
Cuando nuestra percepción de nosotros mismos es muy baja, lo llamamos falta de autoestima.
En cambio, la humildad está basada en obediencia a Dios y confía plenamente en Él, Su poder y Su provisión.
No tiene nada que ver con no creerse capaz de alcanzar grandes logros. Tiene mucho que ver con creer en un gran Dios.
David fue muy humilde cuando mató a Goliat, a pesar de que su acto heroico se podría interpretar como un intento de auto exaltación. Sin embargo, su verdadera motivación fue la de glorificar a Dios.
De la misma manera, cuando dejamos de enfocarnos en nuestras debilidades y comenzamos a ver nuestros talentos y habilidades únicos como una herramienta que Dios nos ha dado para cumplir con un propósito que es más grande que nosotros, las cosas cambian.
No tendremos miedo de enfrentar a los gigantes, porque ya no se trata de nosotros. Es entonces que nuestro verdadero potencial va a comenzar a florecer y podremos alcanzar aquellas cosas que aparentemente son imposibles de lograr.
Bettina Langerfeldt
martes, 28 de agosto de 2012
Valentía
Valor: Valentía
Una historia para pensar
Fernando es un niño es un niño al que los demás niños le dicen que es “gallina”, porque no se atreve a hacer ciertas cosas que hacen los demás; le da susto subirse a los árboles, no dice palabrotas y, cuando alguien lo molesta o lo agrede, él prefiere no responder. A veces, cuando alguien le dice algo que le molesta, en vez de responderle, él llora en silencio. Sin embargo, es muy cercano a los animales.
Un día Eduardo, otro niño, un año mayor que él, y de los que más lo molesta, se encontró una mariposa grande en su pupitre y, del susto, pegó un grito: “¡Quítenme ésta porquería!”. Se puso muy nervioso y quiso aplastar la mariposa con uno de sus libros, Fernando, antes de que hiciera eso, cogió la mariposa con sus manos y la sacó por la ventana.
Preguntas de Reflexión:
1. ¿Cuál de los niños te parece más valiente? ¿Por qué?
2. ¿Por qué, cuando consideramos que alguien es cobarde le decimos “gallina”?
¿A que crees que se deba eso?
3.- ¿Conoces a un persona que te parezca muy valiente?, ¿Cómo es esa persona?,
¿Qué es lo que más admiras de ella?
¿Qué es lo que más admiras de ella?
jueves, 2 de agosto de 2012
La Oportunidad
¿Cuál es su nombre? Pregunta un visitante,
- La ocasión - Respondió el
escultor.
"Porque raramente es
vista por los hombres cuando
¿Y por qué tiene alas en
los pies?"- Indago con interés
-La oportunidad no tiene
cabellos sino en la frente-
en una tienda en la que se exhibía,
Entre muchos otros, a un
Dios cuyo rostro,
Estaba oculto entre sus
cabellos y tenía alas en los pies
"¿Por qué tiene el
rostro oculto?".- Pregunto de nuevo el visitante
ésta a ellos se
acerca." - Contesto el escultor
el visitante -
"Porque llega
rápidamente y
se va mucho más rápido aún
y una
vez que se ha ido, es
imposible atraparla"
- dijo con énfasis el
escultor -
Dice un autor latino; por detrás
es calva.
- Si tu la atrapas por
Delante, podrás retenerla,
pero si la dejas escapar,
Ni el mismo Júpiter no
podría atraparla-
A ti quién te condena?
Dos hombres fueron condenados. La sentencia
consistía
Al escuchar la sentencia, el más joven se
retorció de
- Claro, como tú no tienes que cargar mis
penas, todo te
En otras ocasiones también replicaba:
- Tú no sabes lo que sufro, no es posible que
me
Y, a veces, alegaba en voz alta:
- ¿Para qué me esfuerzo? Si de todas
formas...
Y así, poco a poco, el hombre se fue
encerrando en su
El otro hombre, al escuchar la sentencia, se
asustó y se
Con frecuencia afirmaba:
- No voy a anticipar el dolor y el miedo
empezando a
- Voy a agradecer con intensidad cada día que me quede.
Cuando alguien le mencionaba su condena,
respondía
en que en un día determinado, en veinte años,
serían
torturados lentamente hasta la muerte.
la pena
y del dolor, y a partir de ese día, cayó en una
profunda depresión.
"¿Para qué vivir?" se preguntaba,
"si de todas maneras
van a arrebatarme la vida, y de una manera
inconcebiblemente
terrible?"
Desde ese día nunca fue el mismo. Cuando
alguno de sus
cercanos, compadecido por su estado, le
ofrecía apoyo para
tratar de alegrarlo, respondía rencorosamente
diciendo:
parece fácil.
entiendas...
amarga soledad y murió mucho antes de que se cumpliera
el plazo de los veinte años.
impresionó, sin embargo a los pocos días
resolvió que,
como sus días estaban contados, los
disfrutaría.
Con frecuencia afirmaba:
sufrir desde ahora.
Otras veces decía:
- Voy a agradecer con intensidad cada día que me quede.
Y, en vez de alejarse de los demás, decidió
acercarse
y disfrutar a los suyos, para sembrar en
ellos lo mejor
de sí.
en broma:
- Ellos me condenaron, yo no me voy a
condenar sufriendo
anticipadamente y, por ahora, estoy vivo.
Fue así que, paulatinamente, se convirtió en
un hombre
sabio y sencillo, conocido por su alegría y
su espíritu
de servicio.
Tanto, que mucho antes de los veinte años, le
fue perdonada
su condena.
Actúa en lo que de ti dependa
Éstas
son las palabras de un maestro anciano:
"Cuando era joven, me dolía el corazón por la
violencia e injusticia de este mundo. Quería con
toda
mi alma darle un sentido profundo a mi existencia.
Quería que, al morir, mi vida hubiera servido para
marcar una diferencia en este mundo, aunque tuviera
que
pagar un precio muy alto para hacerlo.
'Señor, dame la fuerza y la sabiduría para que mi
vida contribuya a mejorar la adversa situación de
este mundo.'
que
no había podido cambiar nada, que el mundo continuaba
igual
o peor. Estaba frustrado porque me sentía impotente,
entonces modifiqué mi oración de la siguiente
manera:
y la sabiduría para ayudar a cambiar a mi familia y a
mis cercanos.'
y
arrogante que fui al tratar de cambiar a los demás. En
mi
infancia me enseñaron que todos mis problemas eran
culpa
de otros, que mi felicidad y mi progreso no dependían
de
mí. Cuan equivocados estaban.
los
que me rodean, culpando a los otros de mis problemas,
en
vez de enfocarme en reconocer y corregir mis propios
errores, mi oración ahora es:
ver y a reconocer mis errores, para utilizar mi fuerza
y mi poder personal, para ser cada día alguien que
sabe crecer y elegir la acción constructiva en vez de
la
queja."
El Anciano junto al Aljibe
Había
una vez un anciano que vivía sentado junto a un aljibe, a la entrada de un
pueblo.
Un día pasó un joven y entabló la siguiente conversación con el hombre:
- Discúlpame anciano, nunca he venido por estos lugares, ¿cómo es la gente de aquí?
-¿Cómo eran los habitantes de la ciudad de donde vienes?
-Egoístas y malvados. Por eso estoy contento de haber salido de allá.
-Así son los habitantes de esta ciudad.
Horas después, pasó otro joven. Esto fue lo que hablaron:
-Buenos días, sabio anciano. Soy nuevo por aquí, ¿cómo son los habitantes de esta ciudad?
-¿Cómo son los habitantes de la ciudad de donde vienes?
-Buenos, generosos, honestos y trabajadores. Tenía tantos amigos que me ha costado mucho irme.
-También los habitantes de esta ciudad son así.
Un hombre había escuchado las dos conversaciones y, en cuanto el joven se alejó, le dijo al anciano:
-¿Cómo puedes dar dos respuestas completamente diferentes a la misma pregunta? ¿Eres acaso un hipócrita?
-Mira -contestó el anciano-, cada persona lleva el universo en su corazón. Lo que rodea a una persona, todo el entorno de ella, es un reflejo de lo que hay en su interior. Quien no encuentra nada bueno en su pasado, tampoco lo encontrará aquí. En cambio, aquel que tiene amigos, también aquí los encontrará. Porque las personas son lo que tienen dentro de sí mismas. Continuamente se encuentran con su yo interior.
Un día pasó un joven y entabló la siguiente conversación con el hombre:
- Discúlpame anciano, nunca he venido por estos lugares, ¿cómo es la gente de aquí?
-¿Cómo eran los habitantes de la ciudad de donde vienes?
-Egoístas y malvados. Por eso estoy contento de haber salido de allá.
-Así son los habitantes de esta ciudad.
Horas después, pasó otro joven. Esto fue lo que hablaron:
-Buenos días, sabio anciano. Soy nuevo por aquí, ¿cómo son los habitantes de esta ciudad?
-¿Cómo son los habitantes de la ciudad de donde vienes?
-Buenos, generosos, honestos y trabajadores. Tenía tantos amigos que me ha costado mucho irme.
-También los habitantes de esta ciudad son así.
Un hombre había escuchado las dos conversaciones y, en cuanto el joven se alejó, le dijo al anciano:
-¿Cómo puedes dar dos respuestas completamente diferentes a la misma pregunta? ¿Eres acaso un hipócrita?
-Mira -contestó el anciano-, cada persona lleva el universo en su corazón. Lo que rodea a una persona, todo el entorno de ella, es un reflejo de lo que hay en su interior. Quien no encuentra nada bueno en su pasado, tampoco lo encontrará aquí. En cambio, aquel que tiene amigos, también aquí los encontrará. Porque las personas son lo que tienen dentro de sí mismas. Continuamente se encuentran con su yo interior.
viernes, 18 de mayo de 2012
EL FLORERO DE PORCELANA
El Gran Maestro y el Guardián se dividían la administración de un monasterio Zen.
Cierto día, el Guardián murió y fue preciso substituirlo.
El Gran Maestro reunió a todos los discípulos para escoger quién tendría la honra de trabajar directamente a su lado.
- Voy a presentarles un problema -dijo el Gran Maestro- y aquél que lo resuelva primero, será el nuevo guardián del Templo.
Terminado su corto discurso, colocó un banquito en el centro de la sala. Encima estaba un florero de porcelana seguramente carísimo, con una rosa roja que lo decoraba.
- Éste es el problema -dice el Gran Maestro -resuélvanlo-.
Los discípulos contemplaron perplejos el "problema", por lo que veían los diseños sofisticados y raros de la porcelana, la frescura y la elegancia de la flor. ¿Qué representaba aquello?, ¿Qué hacer? ¿Cuál sería el enigma?
Pasó el tiempo sin que nadie atinase a hacer nada salvo contemplar el "problema", hasta que uno de los discípulos se levantó, miró al maestro y a los alumnos, caminó resolutamente hasta el florero y lo tiró al suelo, destruyéndolo.
- Al fin alguien que lo hizo !!! - exclamó el Gran Maestro- Empezaba a dudar de la formación que les hemos dado en todos estos años !!, Usted es el nuevo guardián.
Al volver a su lugar el alumno, el Gran Maestro explicó:
- Yo fui bien claro: dije que ustedes estaban delante de un "problema". No importa cuán bello y fascinante sea un problema, tiene que ser eliminado.
Un problema es un problema; puede ser un florero de porcelana muy caro, un lindo amor que ya no tiene sentido, un camino que precisa ser abandonado, por más que insistimos en recorrerlo porque nos trae confort...
"Solo existe una manera de lidiar con un problema": atacándolo de frente. En esas horas, no se puede tener piedad, ni ser tentado por el lado fascinante que cualquier conflicto acarrea consigo.
Recuerda que un problema, es un problema. No tiene caso tratar de "acomodarlo" y darle vueltas, si al fin y al cabo ya no es otra cosa más que "UN PROBLEMA".
Déjalo, hazlo a un lado y continúa disfrutando de lo hermoso y lo que vale la pena en la vida. No huyas de él... acaba con él.
MATEMOS A LA VAQUITA
Un maestro de la sabiduría paseaba por un bosque con su fiel discípulo, cuando vio a lo lejos un sitio de apariencia pobre, y decidió hacer una breve visita al lugar.
Durante la caminata le comentó al aprendiz sobre la importancia de las visitas, también de conocer personas y las oportunidades de aprendizaje que tenemos de estas experiencias.
Llegando al lugar constataron la pobreza del sitio, los habitantes -una pareja y tres hijos-, tenían una humilde casa de madera y estaban vestidos con ropas sucias, rasgadas y sin calzado.
Entonces se aproximó el Maestro al padre de la familia y le preguntó:
- En este lugar no existen posibilidades de trabajo, ni puntos de comercio tampoco.
¿Cómo hacen usted y su familia para sobrevivir aquí?
El señor calmadamente respondió:
- Amigo mío, nosotros tenemos una vaquita que nos da varios litros de leche todos los días. Una parte del producto la vendemos o lo cambiamos por otros alimentos en la ciudad vecina y con la otra producimos queso, cuajada, etc., para nuestro consumo y así es como vamos sobreviviendo.
El sabio agradeció la información, contempló el lugar por un momento, luego se despidió y se fue.
En el medio del camino, volteó hacia su fiel discípulo y le ordenó:
-Busca la vaquita, llévatela al precipicio de allí en frente y empújala al barranco.
El joven espantado vio al maestro y le cuestionó sobre el hecho de que la vaquita era el medio de subsistencia de aquella familia. Mas como percibió el silencio absoluto del maestro, fue a cumplir la orden.
Así que empujó la vaquita por el precipicio y la vio morir...
Aquella escena quedó grabada en la memoria del joven durante años y nunca pudo sacarse un terrible cargo de conciencia por el crimen cometido a instancias de su Maestro.
Tanto impactó esto en su espíritu que con el tiempo, abandonó al maestro y prosiguió solo su camino.
Años después, el joven aprendiz debía pasar cerca de la casa y tomó la decisión de regresar al lugar, contarle todo a la familia, obtener su perdón y, de ser ello posible, repararles el daño causado.
Así lo hizo, y a medida que se aproximaba al lugar veía todo muy bonito, con árboles floridos, una huerta arreglada, un bella casa, niños saludables y adecuadamente vestidos y calzados. El joven se sintió más triste y desesperado aún imaginando que aquella humilde familia hubiese tenido que vender el terreno para sobrevivir.
Aceleró su paso y al llegar a la casa fue recibido por un hombre muy agradable y tranquilo.
El joven preguntó por la familia que vivió allí hacia unos cuantos años, pero el hombre le respondió que ellos vivían allí de toda su vida.
Sorprendido el joven revisó los rostros y descubrió que, efectivamente, se trataba de la misma familia y sólo atinó a preguntar:
- Yo pasé años atrás y éste era un lugar pobre...¿cómo logró esta prosperidad?
Y el hombre entusiasmado contestó:
- Mire joven...años atrás nosotros teníamos una vaquita, pero no sabemos cómo, se cayó a un precipicio y murió.
Al principio creíamos que sería nuestra ruina, sin embargo, obligados por las circunstancias debimos desarrollar otras habilidades y esfuerzos que ignorábamos que fuésemos capaces de lograr.
Y así, alcanzamos el éxito que Ud, observa ahora...
Moraleja:
Todos nosotros tenemos una vaquita que nos proporciona alguna cosa básica para nuestra supervivencia, la cual es una convivencia con la rutina, NOS HACE DEPENDIENTES, Y EL MUNDO SE REDUCE A LO QUE LA VAQUITA NOS BRINDA.
Descubre cuál es tu vaquita y aprovecha la proximidad del final de ciclo anual o mensual para empujarla por el precipicio.
COMENTARIO:
NO DEBEN TEMERSE LOS CAMBIOS.
Lo único que verdaderamente paraliza es el miedo mismo.
¿Lo asusta perder su trabajo?, es sólo una "vaquita", le aseguro que Ud. es capaz de más.
¿No junta el coraje para iniciar un proyecto superador? Sin duda su "vaquita" le brinda una falsa sensación de seguridad o de falta de tiempo.
No deje que su "vaquita" le quite su derecho al éxito y al suceso en su vida.
¡ Empuja la vaquita !
sábado, 28 de abril de 2012
¡ CREE EN TÍ !
"Planta semillas de expectativa entu mente; cultiva pensamientos que anticipan el EXITO.
Cree en ti, cree que eres capaz de superar todos los obstaculos y tus debilidades"
Norman Vincent Peale
Norman Vincent Peale
martes, 20 de marzo de 2012
¿COMO HACES TU LA DIFERENCIA?
Eran dos hermanos criados
en el mismo hogar, cercanos entre ellos,
pero muy distintos el uno del otro.
Habían compartido la dura experiencia de
crecer junto a un padre alcohólico,
autoritario, irresponsable, el cual estuvo
varias veces en la cárcel por creer vivir
bajo su propia jurisdicción.
El hermano mayor se convirtió en
alcohólico, dejó la escuela y se casó.
Frecuentemente maltrataba a su familia,
apenas trabajaba y en repetidas ocasiones
tenía problemas con la policía.
Cuando en una ocasión le preguntaron
porqué actuaba de esa manera, él contestó:
- Con un padre y una infancia como la
que tuve, ¿Cómo hubiera podido ser distinto?
El hermano menor, a pesar de los
problemas y dificultades, nunca dejó de
estudiar, se casó y se convirtió en un
atento esposo y en un buen padre.
Era también un empresario exitoso que
aportaba mucho a su comunidad.
Un día, en una entrevista, le
preguntaron a qué atribuía el éxito
que en su vida había tenido, y respondió:
- Con un padre y una infancia así,
¿Cómo hubiera podido ser distinto?
Jovenes, ¿Cuáles son tus herencias
y cómo has decidido usarlas?
Saludos
en el mismo hogar, cercanos entre ellos,
pero muy distintos el uno del otro.
Habían compartido la dura experiencia de
crecer junto a un padre alcohólico,
autoritario, irresponsable, el cual estuvo
varias veces en la cárcel por creer vivir
bajo su propia jurisdicción.
El hermano mayor se convirtió en
alcohólico, dejó la escuela y se casó.
Frecuentemente maltrataba a su familia,
apenas trabajaba y en repetidas ocasiones
tenía problemas con la policía.
Cuando en una ocasión le preguntaron
porqué actuaba de esa manera, él contestó:
- Con un padre y una infancia como la
que tuve, ¿Cómo hubiera podido ser distinto?
El hermano menor, a pesar de los
problemas y dificultades, nunca dejó de
estudiar, se casó y se convirtió en un
atento esposo y en un buen padre.
Era también un empresario exitoso que
aportaba mucho a su comunidad.
Un día, en una entrevista, le
preguntaron a qué atribuía el éxito
que en su vida había tenido, y respondió:
- Con un padre y una infancia así,
¿Cómo hubiera podido ser distinto?
Jovenes, ¿Cuáles son tus herencias
y cómo has decidido usarlas?
Saludos
miércoles, 14 de marzo de 2012
UN ERROR MUY COMÚN
Había una vez un niño con muy mal carácter.
Su padre le dio una bolsa de clavos y le dijo
que clavara uno en la cerca del jardín cada vez
que él perdiera la paciencia y se disgustara con alguien.
El primer día clavó 37. Pero con el transcurso de
las semanas, aprendió a controlarse y el número de
clavos incrustados en la cerca disminuyó día tras día:
Había descubierto que era más fácil controlarse que
plantar clavos en la barrera.
Semanas después fue a ver a su padre y le dijo que
durante ese día no había plantado ningún clavo. Su
padre le dijo entonces que quitara un clavo de la
cerca por cada día que no perdiera la paciencia.
Los días pasaron y finalmente el niño pudo decirle
a su padre que había removido todos los clavos. El padre
condujo a su hijo a la cerca y le dijo:
"Hijo mío, te has comportado bien, pero mira todos
los huecos que hay en la cerca. Ella no será jamás como
antes. Cuando te peleas con alguien y le dices algo
que hiere o maltrata, le causas una herida como ésta."
"Tú puedes clavar un cuchillo en un hombre y después
retirarlo, pero quedará siempre una herida. Sin importar
cuantas veces te disculpes, la cicatriz permanecerá."
Una herida verbal hace tanto daño como una herida
física.
Los amigos son joyas escasas, te hacen sonreír y
te animan. Están listos para escucharte cuando lo
necesitas, te sostienen y te abren el corazón.
Su padre le dio una bolsa de clavos y le dijo
que clavara uno en la cerca del jardín cada vez
que él perdiera la paciencia y se disgustara con alguien.
El primer día clavó 37. Pero con el transcurso de
las semanas, aprendió a controlarse y el número de
clavos incrustados en la cerca disminuyó día tras día:
Había descubierto que era más fácil controlarse que
plantar clavos en la barrera.
Semanas después fue a ver a su padre y le dijo que
durante ese día no había plantado ningún clavo. Su
padre le dijo entonces que quitara un clavo de la
cerca por cada día que no perdiera la paciencia.
Los días pasaron y finalmente el niño pudo decirle
a su padre que había removido todos los clavos. El padre
condujo a su hijo a la cerca y le dijo:
"Hijo mío, te has comportado bien, pero mira todos
los huecos que hay en la cerca. Ella no será jamás como
antes. Cuando te peleas con alguien y le dices algo
que hiere o maltrata, le causas una herida como ésta."
"Tú puedes clavar un cuchillo en un hombre y después
retirarlo, pero quedará siempre una herida. Sin importar
cuantas veces te disculpes, la cicatriz permanecerá."
Una herida verbal hace tanto daño como una herida
física.
Los amigos son joyas escasas, te hacen sonreír y
te animan. Están listos para escucharte cuando lo
necesitas, te sostienen y te abren el corazón.
martes, 13 de marzo de 2012
¿BUENA O MALA SUERTE ?
JOVENES DE 4A Y B LES COMPARTO UN PEQUEÑO RELATO SOBRE PENSAMIENTO POSITIVO:
A pesar de ser un campesino muy pobre, tenía un
caballo extraordinario, tan fino que el señor
del castillo quería comprárselo, pero el viejo
labriego se rehusaba a vendérselo.
-Para mí, este caballo no es solamente un animal,
es un amigo. ¿Cómo puedo vender yo a un amigo?
Una mañana el labrador entró al establo y no
encontró a su caballo. Al enterarse, los
vecinos le dijeron:
- Te lo advertimos. Debiste haber vendido el
caballo, te negaste y ahora te lo robaron.
!Qué mala suerte tienes!
El viejo hombre les respondía:
- ¿Mala, o más bien buena suerte?
Todos se burlaban de él.
Dos semanas después, el caballo regresó
seguido de una manada de potros salvajes.
su corcel había escapado detrás de una hermosa
yegua y retornaba ahora con la manada entera
siguiéndolos.
- ¡Qué suerte! -exclamaron los vecinos.
El viejo hombre inició entonces con su hijo
la tarea de domar los caballos. Una semana más
tarde, el muchacho se rompió una pierna entrenando
a los potros.
- ¡Qué infortunio! ¿Quién lo va a relevar, si no
tiene cómo contratar a un reemplazo? -comentaron
los vecinos.
El anciano les contestó:
- ¿Mala, o buena suerte?
Pasaron unas semanas, cuando de repente el ejército
real llegó al pueblo y enlistó a los jóvenes en sus
filas.
Todos fueron enrolados excepto el hijo del viejo,
quien no les interesó, porque tenía una pierna
fracturada.
- ¡Qué suerte tienes! -le dijeron los vecinos
llorando-. A nuestros hijos se los llevaron a la
guerra y probablemente morirán, mientras tu hijo
permanecerá contigo.
Conmovido, el viejo hombre replicó:
- Buena o mala suerte, ¿quién sabe?
La vida es más rica y generosa que nuestra imaginación.
Todo lo que nos sucede, por muy difícil y doloroso que sea,
está cargado de tesoros y posibilidades.
Abre tu corazón y tu mente!
Usa tu fuerza y tu coraje para buscar lo mejor de cada situación.
Así harás más llevaderas las adversidades.
Las podrás usar para crecer y sobretodo contribuirás a tu felicidad y
la de los tuyos.
A pesar de ser un campesino muy pobre, tenía un
caballo extraordinario, tan fino que el señor
del castillo quería comprárselo, pero el viejo
labriego se rehusaba a vendérselo.
-Para mí, este caballo no es solamente un animal,
es un amigo. ¿Cómo puedo vender yo a un amigo?
Una mañana el labrador entró al establo y no
encontró a su caballo. Al enterarse, los
vecinos le dijeron:
- Te lo advertimos. Debiste haber vendido el
caballo, te negaste y ahora te lo robaron.
!Qué mala suerte tienes!
El viejo hombre les respondía:
- ¿Mala, o más bien buena suerte?
Todos se burlaban de él.
Dos semanas después, el caballo regresó
seguido de una manada de potros salvajes.
su corcel había escapado detrás de una hermosa
yegua y retornaba ahora con la manada entera
siguiéndolos.
- ¡Qué suerte! -exclamaron los vecinos.
El viejo hombre inició entonces con su hijo
la tarea de domar los caballos. Una semana más
tarde, el muchacho se rompió una pierna entrenando
a los potros.
- ¡Qué infortunio! ¿Quién lo va a relevar, si no
tiene cómo contratar a un reemplazo? -comentaron
los vecinos.
El anciano les contestó:
- ¿Mala, o buena suerte?
Pasaron unas semanas, cuando de repente el ejército
real llegó al pueblo y enlistó a los jóvenes en sus
filas.
Todos fueron enrolados excepto el hijo del viejo,
quien no les interesó, porque tenía una pierna
fracturada.
- ¡Qué suerte tienes! -le dijeron los vecinos
llorando-. A nuestros hijos se los llevaron a la
guerra y probablemente morirán, mientras tu hijo
permanecerá contigo.
Conmovido, el viejo hombre replicó:
- Buena o mala suerte, ¿quién sabe?
La vida es más rica y generosa que nuestra imaginación.
Todo lo que nos sucede, por muy difícil y doloroso que sea,
está cargado de tesoros y posibilidades.
Abre tu corazón y tu mente!
Usa tu fuerza y tu coraje para buscar lo mejor de cada situación.
Así harás más llevaderas las adversidades.
Las podrás usar para crecer y sobretodo contribuirás a tu felicidad y
la de los tuyos.
SIEMBRA UN HÁBITO
Siembra un pensamiento y cosecharás una acción;
siembra un acto y cosecharás un hábito,
siembra un hábito y cosecharás un carácter,
siembra un carácter y cosecharás un destino.
siembra un acto y cosecharás un hábito,
siembra un hábito y cosecharás un carácter,
siembra un carácter y cosecharás un destino.
Emerson
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