CONTADOR DE VISITAS

Contador de Visitas

jueves, 2 de agosto de 2012

Actúa en lo que de ti dependa

Éstas son las palabras de un maestro anciano:
  "Cuando era joven, me dolía el corazón por la
  violencia e injusticia de este mundo. Quería con
  toda mi alma darle un sentido profundo a mi existencia.
  Quería que, al morir, mi vida hubiera servido para
  marcar una diferencia en este mundo, aunque tuviera
  que pagar un precio muy alto para hacerlo.
 Por eso mi oración era:
'Señor, dame la fuerza y la sabiduría para que mi
  vida contribuya a mejorar la adversa situación de
  este mundo.'
 Después, siendo un hombre ya maduro, me di cuenta
  que no había podido cambiar nada, que el mundo continuaba
  igual o peor. Estaba frustrado porque me sentía impotente,
  entonces modifiqué mi oración de la siguiente manera:
 'Señor, ya que no pude cambiar el mundo, dame la fuerza
  y la sabiduría para ayudar a cambiar a mi familia y a
  mis cercanos.'
 Ahora que soy un anciano, me doy cuenta de lo ingenuo
  y arrogante que fui al tratar de cambiar a los demás. En
  mi infancia me enseñaron que todos mis problemas eran
  culpa de otros, que mi felicidad y mi progreso no dependían
  de mí. Cuan equivocados estaban.
 Como derroché mi vida fijándome en los errores de
  los que me rodean, culpando a los otros de mis problemas,
  en vez de enfocarme en reconocer y corregir mis propios
  errores, mi oración ahora es:
  'Señor, dame la fuerza y la sabiduría para aprender a
  ver y a reconocer mis errores, para utilizar mi fuerza
  y mi poder personal, para ser cada día alguien que
  sabe crecer y elegir la acción constructiva en vez de
  la queja."